El Lunes nos levantamos con un dolor de cabeza intenso. Eso sí, nos repusimos con un desayuno, hoy sí, decente.
Al coger el coche nos dimos cuenta que teníamos una multa de la noche anterior por estar mal estacionados. No sabíamos muy bien porqué era, ya que lo habíamos dejado en principio bien, en un parquímetro. Luego sabríamos el motivo: el coche hay que dejarlo mirando hacia el lado correcto. Me explico, si aparcas en el lado de la derecha, el coche tiene que mirar hacia ese lado. Y viceversa. En fin, cosas que no sabes si no eres de allí o no te las explican. 38 $.
Hoy toca Hollywood. Al llegar, por cierto, tuvimos otro problema con el parking, porque estábamos poniendo monedas en el parquímetro y de repente dice: failed. Que se ha fastidiado, vaya.
Como había un poli de parquímetros por allí cerca fuimos a comentarle la jugada al colega y el mamón empieza: No se ha roto. ¡Tú lo has roto! ¡Has sido tú! ¡Tú lo has roto!
Y empieza a descojonarse. Estaba de broma el tio. Jaja. Qué mamón. El caso es que dijo: Si, bueno, esto es lo típico, no os preocupéis. Jaja. Y a otra cosa mariposa.
Hollywood. Ahí estábamos. Como quien no quiere le cosa. Quién nos lo iba a decir a nosotros que íbamos a estar en la meca del cine tal día como hoy. Ahora, que te digo una cosa, lo tienen muy mal, ¿eh? No lo cuidan nada. Sin ir más lejos, el suelo estaba todo lleno de pintadas, con gente firmando en el suelo, poniendo las manos y tal… La verdad es que es muy curioso saber que ahí han estado gente como Frank Sinatra, Jack Nickolson, Steven Spielberg, Steve McQueen, Rita Haywoord y hacía tan sólo dos días habían dejado ahí sus huellas George Clooney y Matt Damon.
Todas las firmas se encuentran en la entrada del teatro chino, y aún queda mucho sitio disponible. Así que estáis a tiempo de hacer carrera y tener vuestro huequito entre las estrellas. Luego, lo que es el paseo de la fama, pues qué queréis que os diga. Al principio son todo actores super famosos, pero el paseo sigue por todo Hollywood y acabas encontrándote con nombres que no conoce ni el Tato. Bueno, serán famosos allí en los USA, pero desde luego aquí… Nos tiramos un rato leyendo nombres que ni nos sonaban ni ná de ná. Pero bueno, es realmente curioso estar en Hollywood Boulevard. Buenas sensaciones.
Por cierto, el cartel de Hollywood, ese que copiaron de Cullera (o era al revés), pues que no se ve! En las películas sale por todas partes. Y parece que sea un símbolo de la ciudad que se va a ver desde todas partes. Pues no. Nada más lejos de la realidad. De hecho, tuvimos que buscarlo un rato para poder encontrarlo. Al final, entre dos calles y allá al fondo, descubrimos la montaña con las letras. Pero vamos, eso fue una pequeña decepción. Eso sí, estar, estaba.
De ahí nos fuimos a comer algo, que ya tocaba. ¿Qué cerdada nos tocaba hoy? Pues comida mexicana, que aún no la habíamos probado.
En vez de ir a un típico Taco Bell, decidímos entrar en una cantina más familiar. Da gusto cuando te hablan en cristiano para variar! Jaja. Porque claro, ahí eran mexicanos. Nos tomamos unos burritos y unas fajitas muy buenas, pero por lo que más queráis, no se os ocurra probar unos condimentos que ponen a parte, como si fuera Ketchup. Te puedes poner todo el que quieras, pero es cosa del demonio. Ya sabéis, os hablo de pepinillos, guindillas y otras cabronadas semejantes. Porque eso era infernal ¿eh? Qué manera de picar, por el amor de Dios. Y nosotros que somos tan valientes… Ale, venga, pa dentro. Jajaja.
En fin. De ahí fuimos a Venice Beach. Que teníamos mono de basket.
Venice Beach es otra de las ultra famosas playas de Los Ángeles, sino la que más. Y se merece esa fama. Es la de las chicas patinadoras. Los musculitos haciendo pesas en pleno paseo de la playa (en la zona conocida como Muscle Beach), la que sale en la película White Man Can´t Jump, donde Woody Harrelson da una lección a Wisley Snipe. Y por cierto, la playa de los hippies, los auténticos. Los pocos que quedan, están ahí. Menudas pintas. Tíos auténticos. Verdaderos hippies como no había visto en mi vida. Eso sí, estaban un poco como los Rolling Stones. Incombustibles, pero abueletes ya. Y es que los sesenta quedaron muy lejos.
Pasear por Venice Beach es una sensación impresionante. Algo que todo el mundo debería hacer al menos una vez en su vida. Esta todo lleno de puestecitos, ya digo, auténticamente hippies, no como los de moraira. Y lleno de gente peculiar, como un negro viejecito que iba en patines tocando una guitarra eléctrica como si fuera Jimmy Hendrix. Ahora, el mejor era un tio que se pasaba todo el día de pie, quieto en un sitio donde había puesto un cartel que indicaba que a dos metros estaba su puesto de Tatoos. El tio se pasaba todo el día como si fuera una estatua, pero moviendo el brazo indicando la tienda. Es que es para verlo. Jajajajajajaja. Qué descojone. Y qué lástima no haberle hecho una foto, de verdad. Pero bueno, fantástico todo, como os digo.
Y jugar allí en la playita… pues tiene un rollito fantástico. La verdad, a ver si aprenden por aquí. Porque eso sí que es fomentar el deporte. Había cuatro canchas de baloncesto, con gradas y todo. Pero también había para jugar a tenis, a vóley playa, por supuesto, a fútbol, para hacer skate… incluso tres pistas de squash! Increíble.
El nivel de los negritos de por allí… mucha pinta de jugador de basket, pero luego no tienen ni idea. Si es que las cosas están como están por algo. España, campeona del mundo. Pues eso. Nosotros fuimos unos perfectos representantes de España. No hace falta que diga más, ¿no? Pues ala, a otra cosa.
Por la noche estábamos bastante cansados, de todo el día por ahí rodando. Pero ya sabeis, A Topeeeee, siempre a tope.
Y nos fuimos a Hollywood boulevard otra vez, porque resulta que allí es donde está la animación. Si buscáis marcha en L.A. tenéis que ir allí.
Cenamos en un restaurante típico de hamburguesas, un local muy de película. Y estaba todo buenísimo y encima… ¡fue barato! Gran sorpresa. Me esperaba algo como en Nueva York, pero lo cierto es que Los Ángeles es diferente. Ni la mitad de cara para comer que la gran manzana.
Y luego acabamos en un club que tenía un rollito underground porque ni tenía cartel a la entrada ni nada. Sólo tres negros muy grandes haciendo de segurata. Eso sí, muy amables, no como aquí. Dentro… bueno. La música, impresionante. Musicón otra vez. Esta noche más rollito Le Club, que al final te acaba cansando. Pero muy buena eh? Y el nivel de la people… Fantástico. No puedo decir más. Ya os explicaré personalmente cómo estaba el nivel, ya…
; )
A TOOOOOOOPE!!!!!